Recibir un proyecto para narrar un audiolibro es para mi un reto pero de los que gustan, conlleva muchísimo esfuerzo, mimo, y más que dedicación, diré tiempo.
Uno de los formatos de audio más complejos en cuanto a ejecución, tradicionalmente los libros no están creados para ser narrados, de hecho un buen audiolibro normalmente lleva detrás un trabajo exhaustivo de adaptación, dirección e interpretación por parte del locutor o locutores y un minucioso trabajo de postproducción para que el resultado final pese a durar en algunos casos varias horas sea satisfactorio. esto no es nada fácil, la parte que nos toca a los locutores conlleva bastante responsabilidad, hay que lograr meterse en la piel de cada uno de los personajes y hacerles cobrar vida, desde el narrador hasta la más esporádica de las intervenciones, y esto sin adornos, es decir, sin música, sin efectos especiales, en resumidas cuentas a solas, una voz y la imaginación del oyente y estas deben armonizarse, por eso y gracias a mi experiencia no se trata de leer un libro en voz alta, se trata de que mientras que cuento el relato, tu mente construya imágenes de forma natural y un simple texto se convierta en todo un mundo mientras escuchas.
Comencemos a darle el tono y el alma a tu próximo audiolibro.